Fuentes de energía que se regeneran de forma natural y producen pocas o nulas emisiones directas al generarse.
Cómo funciona: paneles fotovoltaicos convierten la luz del sol directamente en electricidad.
Ventaja: el recurso es prácticamente inagotable.
Dónde se usa: techos residenciales y plantas solares a gran escala.
Cómo funciona: el viento mueve las aspas de una turbina que genera electricidad.
Ventaja: bajo costo de operación una vez instalada.
Dónde se usa: parques eólicos en costas y zonas con vientos constantes.
Cómo funciona: el agua en movimiento, generalmente en una presa, hace girar turbinas.
Ventaja: genera energía de forma constante y predecible.
Consideración: requiere grandes obras de infraestructura.
Cómo funciona: aprovecha el calor natural del interior de la Tierra para producir vapor y mover turbinas.
Ventaja: disponible las 24 horas, sin depender del clima.
Dónde se usa: zonas de actividad volcánica.
Cómo funciona: convierte materia orgánica, como residuos agrícolas o madera, en energía mediante combustión o procesos biológicos.
Ventaja: aprovecha desechos que ya existen.
Consideración: debe gestionarse para no competir con el uso del suelo agrícola.
Ninguna fuente renovable está disponible todo el tiempo en todos lados: el sol no brilla de noche y el viento no siempre sopla. Por eso los países que más avanzan en sostenibilidad combinan varias tecnologías en su mix energético, reduciendo así su dependencia de combustibles fósiles como el carbón o el petróleo.
¿Quieres ver qué tan grande es tu propio consumo de energía?